Por: Raúl Yero Garcia
Aquel 3 de enero sonó mi teléfono fijo, aproximadamente a las 6:00 a.m. (Hora de Cuba). Era mi hijo mayor...¿Estás al tanto de los sucesos?. Me preguntó.
¿A qué te refieres?, le contesté.Entonces me puso al día, como decimos en buen cubano.No lo podía creer, lo confieso.Algo falló desde adentro, me dije.
Encendí el televisor, sintonicé el Canal Cuba visión y, efectivamente, un reconocido politólogo cubano era entrevistado y tocaba la espectacular e inexplicable acción de extracción del Presidente Constitucional de Venezuela: Nicolas Maduro Moro, por un "afamado" comando élite de las Fuerzas Armadas de E.U.
He meditado mucho sobre el asunto.La captura de Nicolás Maduro pudiera generar un vacío de poder que pudiera tardar días o meses. Después de haber transcurrido cuatro días del sonado hecho, percibo que, el país se mueve en un terreno de incertidumbre que está afectando ya, no sólo la región, sino el hemisferio oriental.
Para Cuba, el impacto es inmediato:
Venezuela ha sido nuestro principal proveedor de petróleo. La fragilidad de ese vínculo amenaza con profundizar apagones y escasez, obligándonos a buscar alternativas urgentes en mercados lejanos o en proyectos de energía renovable y sobre todo la pérdida de 32 vidas jóvenes.
Pero la resiliencia del cubano es extraordinaria, la historia así lo demuestra.La crisis venezolana se convierte así en un reflejo de nuestra vulnerabilidad. Por otro lado, Pekín reaccionó con firmeza, denunciando la operación estadounidense como violación del derecho internacional.
Sin embargo, su estrategia no pasa por la confrontación militar como muchos esperaban, muestra cordura, aunque advierte, y se limita a proteger inversiones, renegociar contratos y mantener presencia económica. Es decir, China se mueve entre la defensa del derecho internacional, la soberanía y el cálculo pragmático de los intereses que representa.
Moscú también condenó la acción, pero sus capacidades están enfocadas por el frente europeo y las sanciones. Su apuesta será diplomática y narrativa: usar el caso venezolano como ejemplo de “intervencionismo occidental” mientras busca conservar contratos energéticos y vínculos con Cuba en el plano técnico-militar.
En este contexto se pueden dar varios escenarios, esperemos... Cada uno de ellos puede redefinir no solo el futuro de Venezuela, sino también el margen de maniobra de Cuba y la reacción global de China y Rusia frente a Estados Unidos.
Entonces, más que certezas, lo que tenemos son preguntas.
Este es un momento para pensar, compartir lecturas y esperanza que nos ayuden a comprender la magnitud del fenómeno.
---------------------‐---------------------------
[Extraîdo de mi blog en hive]














