06 marzo 2021

"Baire(Cuba). Años 90.Siglo XX"...

/Por: Raúl Yero García/

Recuerdo, nítidamente, cuando fuimos advertidos sobre los cambios acontecidos en Europa de Este, que derivaron en la total ruptura del Campo Socialista. Proceder extravagante y traicionero, inimaginado hasta por el más sagaz de los analistas, de entonces.

¡Qué noticia!. Los preceptores del Socialismo ensayaban un giro espectacular, que rompería el "equilibrio del mundo".

Las consecuencias, para nosotros los cubanos, serían de inmediata e infausta presencia.

Por esos días, se avisaba - en medios oficiales - de una alocución que Fidel haría por la televisión cubana... Resultó ser, memorable.... Dió a conocer, la llegada del resonante: "PERÍODO ESPECIAL EN TIEMPOS DE PAZ"(dar click)(así lo denominó él).  Resultante de la vertiginosa contracción, que ya experimentaba la económica cubana.

Controversial por su denominación..., grimoso por los augurios del infortunio.

Vendrían, en lo adelante, infecundos amaneceres, atados a la cuerda de un precepto, que impondría un novedoso estilo de vida, bautizado como: "ESTRATEGIA DE RESISTENCIA Y DESARROLLO". Para los que, entonces, portábamos una ostensible ingenuidad, asociada a una desventajosa situación socio- económica, el colosal encontronazo con esa nueva realidad, era algo así como, reinventarnos desde nuestros propios despojos. Instantáneamente comprendí que, sumirse en el lamento, el desánimo, o la depresión, era ceder ante el pujante desafío, que buscaría cerrarnos el cerco, arrastrando, inevitablemente, a los seres queridos, a la desdicha y al suicidio moral. Sería,  en términos de guerra, como capitular. Resistir, era ahora la única opción razonable,  para  percibir adecuadamente - y asumir con dignidad -  la inminente aparición de un fenómeno, que impactaría, reciamente, en la subjetividad nacional.

En corto término, se pusieron de moda, interrogantes como: ¿Con qué?, ¿Cómo?,¿Qué?,¿Hasta cuándo?..... A la vez que, iban apareciendo, como enviados desde el mismísimo infierno, las más alucinantes e imponentes penurias, jamás elaboradas por nuestra imaginación. Si bien es cierto que, todas éstas se tornaban, notoriamente agresivas, sin temor a equivocarme, puedo asegurar que los dilatados apagones, acapararon la mayor antipatía de los cubanos. Paralelo a esto, se enrarecía la posibilidad de adquirir, en mercados estatales, cualquier producto de primera, segunda o tercera necesidad, de forma liberada. La oferta, quedaba circunscrita al anémico racionamiento, inducido, de la Canasta Básica. Se apagaba - aceleradamente - el transporte y otros importantes servicios. Se desordenada la psiquis, se anulaba la felicidad, se detenía el tiempo. Con resignación, veíamos  instaurarse, en la expresividad de la conciencia social, el instinto diabólico de "inventar", y manifestarse, en tono triunfalista y elogioso, su consumación. Así, poco a poco, se iban "aderezando" las condiciones, para la aparición del germen de la indisciplina social y la corrupción, como flagelos.

Si justo es reconocer que, el panorama agroalimentario de nuestro entorno, en particular, era propicio para atenuar un tanto, el rigor despiadado de estas circunstancias, en comparación con otros territorios, lo honesto, es revelar que hubo momentos de férrea incertidumbre y desesperación.

Tanto,  la arriesgada ida agazapada, a la zona productora de arroz, más próxima: (Veguitas, Mabay, Manzanillo), como las gestiones en las cercanas plantaciones de plátano burro[fongo] - que, afortunadamente, vimos crecer vertiginosamente - se convirtieron, de hecho, en los dos principales proveedores, y pilares, que apuntalaron - de manera sublime - los indicadores de nutricionalidad y aliento.

La iniciativa popular, forzosamente estimulada, comenzaba a generar espectaculares alternativas. Se fue configurando una amplia gama de artículos artesanales, de discreta calidad, que pretendían apaciguar el repugnante rostro de la carencia. Así, surgieron los zapatos que la sabiduría común bautizó como: Chupa Miao y el fogón Nonó, entre otros geniales inventos y fórmulas. Fue en este contexto, que se puso de moda el uso del Maguey , como recurso de primera instancia, para el lavado de ropa . Éste, clasificaba más, como regalo de la providencia divina, que como resultado de la indagación empírica desesperada. Pero una madrugada, cuando dormía plácidamente, un extraño "ras" urticario invadió mi cuerpo y me puso en absoluto insomnio.... Fue entonces que llegué, a una decepcionante conclusión sobre el mismo.

Al otro día, temprano, iniciaba - yo - las gestiones para ver el facultativo (por voluntad y esfuerzo oficial, no fueron interrumpidos los servicios médicos, pero existía precariedad). En espera dilatada del diagnostico médico, vi a un  señor que, meditativo, se acercó lentamente a un anciano que yacía postrado en una silla de ruedas, y le susurró al oido: papá, papá. ¿usted tiene valor para morirse, ya?.

Después de todo, pienso que, para los cubanos, resistir, sigue siendo una actitud de extraordinaria resignación agónica, plagada de un místico romanticismo épico. Amuleto inducido de identidad nacional.

Miro, siempre, con recelo y con semblante contemplativo hacia ese aciago pasado y me aflige - aún - mi incapacidad para discernir los límites de la nobleza del cubano. 

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