/Por:Ra煤l Yero Garc铆a/
Estimado lector, le advierto que las consideraciones expuestas en este trabajo no tienen nada que ver con las f茅minas que se empe帽as en encontrar su media naranja al otro lado del oc茅ano.
En nuestra Cuba de hoy, donde la escasez se ha anclado, forz谩ndonos a una larga carrera con obst谩culos y el ideal de futuro se nos presenta – hasta este momento – en im谩genes cada vez m谩s borrosas, muchas mujeres han encontrado en internet, no s贸lo una ventana al mundo, sino una posible y r谩pida oportunidad de salida al exterior, a sus problemas o a sus anhelos.
No se trata de historias de hadas ni casuales romances tropicales, sino de repensadas estrategias de sobrevivencia personal. En chats, videollamadas y aplicaciones de citas, como asideros ocultos, se teje una significativa migraci贸n afectiva, y conveniente, que revela tanto la fragilidad emocional y material, como la osad铆a desbordante de quienes la emprenden.
Algunas buscan amor, otras oxigenarse. Quiz谩s muchas, una promesa de estabilidad. Otras, simplemente, un asilo calculado de mejor confort. Maneras facilistas de escapar de una realidad que, hoy, s贸lo les ofrece incertidumbre y desgaste cotidiano. En ese nuevo contexto, el extranjero se convierte en umbral oportuno hacia lo «inimaginado», en materia de buena vida. Algo as铆 como s铆mbolo de posibilidad, factor clave de su destino. No es su dise帽o idealizado de pr铆ncipe azul, sino el emblem谩tico pasaporte hacia «la otra vida».
Al chats, algunas no van enchapadas de ingenuidad. Saben que detr谩s de cada perfil puede haber una sorpresa, enga帽o, fetichismo o t谩cticas de manipulaci贸n bien dise帽adas. Pero otras albergan la esperanza de «dar en su sana diana», ocasi贸n que le proporcionar铆a afecto genuino, solidaridad, incluso compromiso.
Y en esa amalgama de sue帽os, ingenuidad, ausencia de estabilidad, vulnerabilidad y astucia, se van construyendo sus verdades en im谩genes narrativas, contribuyendo as铆 – involuntariamente o no; desde su concepto de «modernidad» y a partir de sus propias vivencias – con un perceptible proceso que, queramos o no, tiende a renovar nuestras tradicionales pautas 茅ticas y sociales. Aunque muchas veces sean silenciadas o criticadas por el juicio social.
Este fen贸meno no es nuevo.
Pero, hoy, la digitalizaci贸n lo acelera, lo multiplica, lo universaliza. Y en ello, se revela una Cuba que no es contenido de los discursos oficiales: una Cuba que ama, que sue帽a, que resiste dignamente…
Tambi茅n una Cuba que yace asombrada, preocupada. Un pa铆s en modo espera…
Porque detr谩s de muchas historias de estas, se deslustran valores de una madre, una hija, una mujer, un pa铆s…
Por eso su expresi贸n creciente, de manera exponencial, merece ser comprendido y atendido, no desde un mero prejuicio, sino, desde el sentido de urgencia que demanda y llama a traer de vuelta lo perdido…!!

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